Imagina que trabajas en una oficina
De lunes a jueves sales tarde, siempre de noche
No tienes tiempo para nada
Cenar y a la cama
Pero llega el viernes
El viernes es otra cosa
El viernes sales de la oficina a las 15:00
Sin duda el mejor momento de la semana
Llegas a casa, pones el móvil en silencio, te olvidas de contestar correos
Comes en tu comedor, descansas sin prisa en tu sofá, te pones una película en tu tele y disfrutas mientras ves caer el atardecer al ritmo del desenlace de ese western
Los viernes por la tarde el tiempo va más lento y la existencia es más ligera
Sabes de lo que hablo, ¿verdad?
Vale, ahora te hago una pregunta:
¿Qué me dirías si te propusiera entrenar en ese momento?
Viernes. Verano. 16:00h. Humedad mediterránea. Gimnasio sin aire acondicionado
Pudiendo estar en el sofá viendo como Clint Eastwood se carga al sheriff del condado
¿Qué me dices? ¿Aceptas?
Pues yo lo hice.
Sí
Renuncié al único momento de paz de mi semana
Por qué, te preguntarás
Es simple: porque no me quedaba otra
Llevaba meses acumulando lesiones y molestias en el gimnasio
Entrenaba solo y no tenía experiencia
Y claro, hacía las cosas mal
¿El resultado?
Bursitis en los dos hombros, tendinitis en un codo, articulaciones de las rodillas jodidas…
Vamos, un puto desastre
La conclusión estaba clara: necesitaba ayuda
Alguien que corrigiese todo lo que hacía mal y cambiase mi fórmula de entrenamiento
Y ahí es cuando conocí a Rafa
Pero, ¿por qué entrenar a esa hora?
¿Por qué renunciar a mi momento de paz?
Porque cuando me puse en contacto con Rafa fue muy claro:
Si quieres que entrene contigo, tiene que ser a esa hora, es la única que tengo libre
No me puso facilidades
El tipo, además, me dijo que el precio no era barato
Y que entrenar con él no era para todos:
Iba a tener que estar dispuesto a hacer sacrificios
No te voy a mentir, al principio me acojonó
Pero ese miedo se convirtió rápidamente en claridad
Tengo que entrenar con este tío, pensé
Es alguien a quien tomarse en serio, me va a ayudar de verdad
Y después de dos años entrenando con él puedo decir que estaba en lo cierto
La cosa es que yo esto último no lo sabía
Nunca sabes cuál va a ser el resultado antes de hacer algo
Pero eso no es lo importante en esta historia
Lo importante es que si sabes cómo hacerlo, puedes convencer a cualquiera
Hasta el punto de hacerlo renunciar a 104 viernes de su vida
Aquí enseño todo lo que aprendí con Rafa sobre persuasión aquellos viernes por la tarde