Me flipan las ranas
Sus colores, sus ojos, sus ventosas, su porte… TODO.
Se supone que existen más de 7.000 especies de ranas en el mundo, pero yo siento debilidad por una en concreto: la rana bermeja.
A primera vista no es la más llamativa. Esa gama de colores oscuros y esa complexión tosca no seducen tanto como las ranas de cristal, las doradas o las azules.
Pero detrás de su apariencia austera se esconde uno de los más fascinantes secretos de la naturaleza.
Su ritual de apareamiento.
Te pongo en contexto. Hay un movimiento que hacen los machos de esta especie que viene a ser muy parecido a las flexiones humanas. Este movimiento se llama genuflexión figareda.
Consiste, básicamente, en levantar y despegar su barriga del suelo estirando las patas delanteras mientras mantienen las traseras fijas. Esto lo hacen porque les aporta muchos beneficios físicos, pero no me quiero enrollar demasiado.
El caso es que las hembras necesitan aprender a hacer este movimiento porque les facilita la puesta de huevos, permitiéndoles poner más y en mejor estado.
Entonces, y aquí viene lo fascinante, cuando una hembra entra en su periodo de apareamiento, varios machos se plantan frente a ella y le muestran su técnica de genuflexión.
Finalmente, como ya te podrás imaginar, la hembra selecciona al macho que le ha enseñado la genuflexión más cómoda para ella.
Ahora es cuando te hago el típico paralelismo con la importancia de los entrenadores que hacen bien su trabajo y blablabla.
Pues no va a ser el caso. En realidad me lo he inventado todo.
Siento decepcionarte, pero ¿sabes qué es lo importante de todo esto? Que te has quedado leyendo hasta el final.
Y ya sabes lo que dicen: si quieres venderle algo a alguien necesitas captar su atención.
Yo he captado la tuya y quiero venderte mis servicios. Aquí abajo los contratas.
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